Cómo cuidar tu impresora para que funcione correctamente

Como todo dispositivo electrónico, cuidar de tu impresora debidamente te evitará desagradables sorpresas al cabo de no mucho tiempo. Es uno de los pocos elementos pertenecientes a un ordenador que utiliza mayormente componentes mecánicos, así como cartuchos de tinta que debemos asegurarnos colocar de forma perfecta.

Por ello os damos una pequeña guía de consejos útiles para saber cuidar vuestra impresora y que funcione correctamente durante mucho tiempo. No hay que echarle siempre la culpa a la famosa obsolescencia programada, que si bien es cierto se han dado sonados casos en HP y otras marcas, la legislación tiene más o menos controlado este desagradable factor.

Los distintos tipos de impresoras que hay ¿cuál es la tuya?

A la hora de saber cuidar tu impresora, será importante saber qué tipo es y sobre todo el tipo de cartucho de tinta que utiliza. Esto se debe a que algunas admiten mayor o menor uso de sus funciones, y podríamos encontrarnos con problemas de impresión tras tiempo sin utilizar el equipo. Démosle un pequeño repaso a los distintos tipos de impresora y cartucho que estas utilizan.

Impresora de inyección de tinta: las más habituales

Estas son de largo las más extendidas para el uso doméstico e incluso pequeñas empresas en donde el volumen de impresiones no es demasiado elevado. Esta impresora cuenta con un cabezal de inyección, el cual expulsa hilos de tinta muy finos para dibujar caracteres y formas.

Esta tinta viene dentro de cartuchos en forma líquida, normalmente utilizando el color negro, y colores magenta, amarillo y cian para crear todos los colores mediante la mezcla en el cabezal. La durabilidad de los cartuchos varía según su capacidad, y suelen venir en pack de negro individual y tricolor en un solo tanque o por separado.

Es importante saber que hay tres tipos de cartuchos según el fabricante. HP utiliza de forma habitual unos equipados con el cabezal de impresión, siendo más caros, pero evitan roturas fatales en la impresora. Epson o Canon usan cartuchos sin cabezal, encontrándose este en la propia impresora, por lo que si se rompe ya la podemos tirar. El tercer caso utiliza tanques rellenables, y son las impresoras tipo ecotank de Epson o similares orientadas a grandes cargas de trabajo.

Impresora láser

Estas impresoras usan el llamado tóner con tinta en polvo en su interior. Esta tinta es calentada y quemada mediante láser para quedarse impresa en el papel. Son más caras que las de inyección, pero su rendimiento de impresión y velocidad son bastante superiores. Actualmente existen impresoras láser monocromo y a color.

Todas las impresoras de centros de copiado son de este tipo, ya que su relación impresión/coste es a mejor siempre que la utilicemos mucho.

Impresora térmica

Estas impresoras no son habituales para el uso doméstico, su uso más bien está destinado para los comercios por su simplicidad, velocidad y bajo mantenimiento que necesitan. Diríamos que son las sustitutas de las tradicionales impresoras de matriz de puntos, y utilizan un papel impregnado en tinta que reacciona con el calor imprimiéndose la información en él.

Esta es una gran ventaja de cara al mantenimiento y compra de tinta, ya que solamente debemos renovar el papel para que todo siga funcionando perfecto al no usar cartuchos. La limitación de ellas es que solamente podrán imprimir en blanco y negro con ese tipo de papeles.

Impresora 3D

Finalmente tenemos las impresoras de 3D, las cuales consistente en una caja de amplias dimensiones con un cabezal que suministra un fino cable de plástico o silicona caliente que actúa como la tinta. El cabezal es capaz de moverse en los tres ejes del espacio mediante coordenadas y barillas de guía para imprimir todo tipo de figuras.

La obsolescencia programada ¿realmente existe?

Una preocupación habitual de los usuarios a la hora de comprar una impresora caras es la denominada obsolescencia programada. Esta práctica consiste en planificar desde el proceso de diseño del producto una especie de fecha de caducidad en donde la impresora debería empezar a fallar para obligarnos a comprar una nueva. Existiendo esto, ¿qué sentido tiene cuidar tu impresora?

En algunas legislaciones, la obsolescencia programa está penada con multas bastante elevadas, siendo así un pedal de freno para que las compañías no se pasen de la raya con esta práctica. Por ello, una de las prácticas que realizan los fabricantes es implemente retirar el soporte para el producto en cuestión, o dejar de realizar actualizaciones de firmware.

No se puede afirmar abiertamente que haya obsolescencia programa en todas las impresoras o productos tecnológicos al nivel de romperse mágicamente. Pero lo cierto es que muchas de ellas tras unos cuantos años de uso efectivamente empiezan a fallar. Sobre todo, esas típicas impresoras muy baratas, y sus cartuchos de tinta casi cuestan más que ellas mismas. Por otro lado, hay impresoras que nos durarán muchísimo tiempo por ser más caras y de mejor calidad.

Nuestros consejos para cuidar tu impresora, sea cual sea

Una vez vistos los tipos de impresoras que se comercializan, vamos a ver algunos consejos generales o específicos para ellas y así tratar de aumentar la vida todo lo posible.

Usa la impresora cada cierto tiempo

Este sin duda es el consejo más importante de todos para cuidar tu impresora, especialmente en las de chorro de tinta. Con el paso del tiempo, la tinta puede secarse en la superficie de los cabezales y no ser posible eliminarla con la función de limpiado.

Por ello la forma de mantenerla fresca y operativo es realizar una pequeña impresión cada semana o como mucho, 15 días. Debemos asegurarnos que se utilicen ambos cartuchos, el negro y el de color, para que los cabezales tengan funcionamiento. En las impresoras láser y 3D pasará exactamente lo mismo, así que usadlas de vez en cuando.

En una impresora multifunción, no es necesario que utilices también el escáner, de hecho, mientras más se utilice, mayor degradación tendrá su lámpara.

Mantenerla siempre limpia

Esto es algo completamente básico no solo en una impresora, sino en cualquier producto que compremos. Cualquiera que sea el lugar donde vivamos, el polvo es una de las principales causas de rotura, cortocircuito y calentamiento de componentes electrónicos.

Limpiar de vez en cuando con una brocha la impresora será una tarea no muy complicada, y al menos una vez al mes será recomendable hacerlo. En las impresoras de chorro de tinta debemos asegurarnos de que los carros estén en buen estado y sin polvo en la entrada, ya que al succionar el papel también recogerán el polvo. Si este llega al cabezal de impresión podemos dar por muerto el cartucho.

Lo mejor aquí será cubrir la impresora con plástico o un trapo mientras no la utilizamos para mantenerla perfecta. No debemos desmontarla nunca para limpiar el interior, solamente lo que tengamos a la mano y con una brocha o un trapo húmedo.

Nunca tocar el cabezal de impresión y partes internas

El cabezal de impresión es quizás la parte más crítica, y para cuidar tu impresora necesitas no tocarlo nunca, especialmente en aquellas que no lo tengan en el cartucho y sea fijo. Este cabezal calienta y expulsa la tinta por delgados filamentos muy precisos, y tan solo con tocarlos cogerán suciedad o grasa de la piel y funcionarán mal.

No debemos limpiar estos cabezales, y para instalar el cartucho siempre debemos hacerlo con mucho cuidado de que entre en su sitio si tocar nada a su alrededor.

Si ves algunas líneas en la impresión, con color distinto o sin tinta, significa que los cabezales están sucios. La mayoría de impresoras tienen una función disponible en el software para efectuar una limpieza del cabezal y así mejorar su operabilidad.

Airear el papel y separarlos antes de meterlo

Es bastante obvio que en una impresora profesional de las utilizadas en las copiadoras esto no se haga por tener un mecanismo mejor diseñado para coger el papel incluso pegado. Pero es distinto en impresoras domésticas, especialmente en las HP con entrada y salida inferior.

Debemos leer primero las instrucciones y ver qué cantidad de papel admite y su grosor. Posteriormente introduciremos el papel asegurándonos que se separan bien unos de otros, ya que los paquetes normalmente traen el papel muy pegado entre sí y la impresora puede succionar varios a la vez.

Es muy importante introducirlos en la bandeja totalmente rectos y alineados con los bordes, utilizando para ello el tope que normalmente hay en la bandeja que se ajusta al tamaño del papel. Si este entra doblado al carro, la impresora lo arrugará y quedará atascado.

Colocar en lugar fresco y seco

Efectivamente esta frase la verás en las instrucciones de tu impresora, así que cúmplela. La humedad es un mal aliado para cualquier componente electrónico, y mucho más para una impresora que debe usar tinta en papel.

Por otro lado, el calor tampoco es un aliado para los componentes electrónicos y sobre todo la tinta, ya que se degrada con el tiempo y podría perder sus propiedades y tonalidad. Al estar caliente, se vuelve más líquida y ensucia más el cabezal. Síntoma de ello es que la impresora harás más tareas de limpieza automática.

Usar cartuchos originales y tintas de su marca

Cuando queremos ahorrar un poco de dinero en el mantenimiento de una impresora, recortamos siempre en el cartucho. Es innegable que los cartuchos originales suelen valer bastante caros, especialmente los de HP por tener integrados los cabezales de impresión en ellos. De hecho, a veces valen más caros que la propia impresora.

Para cuidar tu impresora lo mejor sería comprar los cartuchos o tóner originales, y no solo por ofrecer garantía el fabricante, sino también por tener los mismos tonos de color en los pigmentos. Parece una tontería, pero el color suele variar ligeramente de un fabricante a otro, y esto tiene mucha influencia en el resultado final por ser mezclas diferentes a las originales.  Muchas impresoras HP son capaces de detectar cartuchos no originales y no funcionar con ellos.

Los cartuchos muy baratos también son susceptibles de romperse más a menudo o generara fugas de tinta. Además, puedes dar por hecho que traen menos tinta que los originales. En el caso de tanques recargables como los de Epson o Brother, también recomendamos utilizar tinta original con su tono exacto.

Mantener los controladores actualizados

Esto, más que cuidar tu impresora lo que hace es asegurar que funcione correctamente en todos sistemas operativos. Los fabricantes mejoran gradualmente sus drivers introduciendo nuevas funciones, reparando otras o mejorando el soporte con el sistema. Así que lo mejor será dejar activadas las actualizaciones automáticas en el software.

No desenchufar de la corriente por mucho tiempo

Algunas impresoras tienen una función de limpieza automática del cabezal de impresión, o tóner, y para que este funcione debe estar contactada a la corriente necesariamente. Tampoco merece la pena desenchufarla, ya que el gasto de corriente será de apenas 0,2 Wh, una cifra completamente residual.

No habrá problema alguno si la desconectamos del puerto USB por si lo necesitamos, ya que para este tipo de mantenimiento el firmware de la impresora funciona sin necesidad de un ordenador.

Cuidar tu impresora y cualquier otro dispositivo electrónico que tengas es una tarea que deberías imponer como obligatoria. Muchos usuarios esperan que sus equipos duren eternamente sin tan siquiera preocuparse de retirar el polvo. Aun estando en cuidad con las ventanas cerradas, no son inmunes a la polución del ambiente, así que el mantenimiento es necesario en cualquier lugar.

Fuente: profesionalreview.com

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